Rubia se rompió las dos patas delanteras cazando, el dueño la ha llevado a la clínica pero escuchando el diagnóstico, que no servirá más para cazar, no va a volver a por ella.
Necesitamos encontrar un hogar urgente a esta podenquita amorosa que sólo hace que dar besitos a todo el que le habla.
Con sólo un añito su vida como cazadora ya ha terminado, ahora hay que ver si podemos encontrar para ella otra vida.
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